Editorial

Nunca hay que dejar de creer, la fe es el motor del cambio, y la disciplina es el único talento que forja emprendedores…

 

Desde este punto de vista, nace en noviembre de 2011 esta empresa, como una aventura hacia lo desconocido, una búsqueda de nuevas formas de enfrentar los retos de la informática, y entrar en ese territorio frágil y lleno de obstáculos, que significa en este mundo súper competitivo, el iniciar una empresa de la nada, sólo con las buenas intenciones, y con la motivación de provocar una revolución en la manera como las personas abordan la tecnología.

 

Es difícil colocar el primer ladrillo hasta ver la obra completa de cualquier emprendimiento, sabemos que la meta está muy lejos, pero creemos que la constancia y la fe en el trabajo, son los mejores aliados para materializar todas las ideas. Agradecemos a todos aquellos que han creído en esta lucha, ellos saben que hemos ganado y perdido muchas batallas, pero seguimos firmes creciendo como personas, y creemos que hemos adquirido la experiencia vital para ofrecer un servicio que más allá del precio, estamos seguros, ha proporcionado un valor a todos aquellos que han recibido algo de nosotros, y aunque no lo consideren importante, hemos dado lo mejor de nosotros mismos, tratando de hacer las cosas con cariño y sí, mucho amor, a pesar de todo. Aún continuamos esperando el apoyo de las Furias de la tecnología, algún día tocarán nuestra puerta y bendecirán nuestro esfuerzo, que aunque es mínimo en este océano de emprendedores, aporta un granito de arena para que este territorio, en el cual tuvimos mucha suerte de nacer (¿será?), siga su camino hacia el futuro.

 

Así que, después de tanta retórica, lo único que queda decir, es que el camino ha sido arduo pero con muchos logros que nos han permitido seguir en pie, con la frente en alto y con la vista hacia las alturas. Aplausos a las personas que han hecho posible que este sueño continúe, desde el grito de Arquímedes, las varas de medida de Aristarco, hasta las mismas barbas de Da Vinci, Bacon, Galileo y los bytes de Cerf, Thompson, Ritchie, y hasta Torvalds, así como un recuerdo para el profesor Gerardo. A todos ellos y muchos más, gracias totales… 😉

 

Jesús Rodríguez Miranda